Vanesa Castro
& Iñaki López
Investigadores, productores y agitadores culturales.
Für Alle Fälle - Para todas las ocasiones
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#OCCUPYFALLES

#occupyfallas nos ha ofrecido la posibilidad de pensar desde una perspectiva crítica y dialogante la Fiesta de Las Fallas. Os contamos nuestra experiencia:
Empecemos por la #Primaveravalenciana. Estudiantes agredidos brutalmente por policías, tratados como "el enemigo" por protestar contra los recortes en educación.
Las imagénes de #primaveravalenciana habían dado la vuelta al planeta. La mala imagen de Valencia y España ya estaban en boca del propio Rajoy, así que de repente, cesaron los disturbios.
La #studentspring y el #cortalacalle continuaron sucediendo cada tarde. Los estudiantes organizaron marchas multitudinarias, varios institutos cortaron sus calles. Sin los antidisturbios pararon los disturbios. La ciudad parecía estar ya en Fallas. Atascos y calles principales bloqueadas. ¿Hasta cuándo iba a aguantar el Ayuntamiento?
Las Fallas estaban muy cerca, así que era cuestión de aguantar un poco.

Desde las redes sociales, los ciudadanos nos organizamos para que las movilizaciones continuaran y no quedasen tapadas por la fiesta popular. Apareció #occupyfallas.

Comenzaron a aparecer hashtags como #MascletaAgainstTheMachine, #niNOTthe1%, #LaNitdelFuck, #kalebarraca o #falleroflauta. Paralelamente aparecía @intifalla con un comunicado. Se abrió un debate en la red sobre el origen de las Fallas y su valor socio-cultural, sobre las fiestas populares en general, y como éstas son instrumentalizadas por el poder para asegurarse esas "mayorías absolutas".
Siguió un repaso histórico y una crítica a la izquierda, que tras la dictadura había entregado en bandeja las fiestas populares a la derecha.
Los actos de la JCF Junta Central fallera, que recibe del Ayuntamiento de Valencia más de 2 millones de €, son una prueba de que las Fallas parecen estar ancladas (o cogidas por los cojones) en el nacional-catolicismo. Actos como la ofrenda a la Virgen (introducida durante la dictadura), las tardes taurinas (con entrada gratis para falleras vestidas con blusón fallero y peineta), el homenaje de Capitanía, el de las Fuerzas Armadas o el de la Policía, con esas fotos de falleras sujetando pistolas, besando a comandantes o soltando una paloma de la paz entre cientos de armas y banderas militares, que parecen legitimar la guerra y la violencia bajo la excusa de legitimar el orden y el bienestar.
Esta imaginería porno-folk sirvió de carnaza para hacer una serie de imágenes y collages para apoyar la #intifalla y el #occupyfalles. Imágenes que fuimos publicando periódicamente en las redes sociales.

¿Por qué mucha gente odia las Fallas?Un 15% de los habitantes de la ciudad de Valencia son falleros oficiales.
Casi 8 millones de euros es lo que gasta el gobierno valenciano en las Fallas.
¿Crisis? ¿Quién dijo crisis?

Los propios falleros, la mayoría de ellos pertenecientes a una clase trabajadora afectada por los recortes, aceptan una fiesta que ya poco tiene que ver con su origen crítco y transgresor. La aristocracia fallera gobierna y sirve de modelo a humildes casales de barrio.
Este modelo de la JCF realza el estatus social de ciertas familias, promueve la competición y la mercantilización de la propia fiesta, promueve valores patriarcales y sexistas, y una única religión, la católica. El modelo oficial se materializa en actos protocolarios por doquier: concursos de misses, actos religiosos, visitas de honor a Iberdrola, a la Ford o a El Corte Inglés. Ni hablar de cómo son elegidas las falleras mayores y qué pruebas pasan.
En los monumentos/fallas encontramos ninots con un tono neutro bastante preocupante, que suelen dar cierta imagen amable del poder; o directamente fallas que se regocijan en la "bonicor", el kitsch folclórico o en el imaginario Disney (o una mezcla de ambos) donde ningún problema social existe.

Llegaron las mascletás, y bajo el balcón del Ayuntamiento, 200 personas gritamos a políticos y corruptos, que en esos días se blindaron y rechazaron investigar a fondo el caso Emarsa, salvando así posibles responsabilidades políticas de la propia Rita Barberá.
Era sólo una excusa más. Los falleros teníamos ganas de fiesta, pero de nuestra fiesta. Estábamos en internet y estábamos en cada mascletà, haciendo la fiesta como nosotras la entedemos, elevando nuestras voces y colores sobre el nuevo y potente equipo de música del Ayuntamiento.
La crítica y la sátira se reinventaban, escapando de ese inmobilismo protocolario, de ese parque temático en el que están estancadas las Fallas.
Libros, pancartas, pitadas, tarjetas rojas, paelladas, más libros. Innovadoras propuestas para ganar visibilidad como castellers o muixerangues, basándose en la reinvención de la tradición.
Hubo hasta una falla móvil para reivindicar la libertad de expresión.


Los políticos contestaron rápidamente, instrumentalizando una vez más a sus falleras y a los medios.
El momento de Rita y las falleras bailándonos a la cara el "ai se eu te pego" sólo unos días después de las brutales cargas policiales resultó bastante preocupante e insultante. Luego vinieron los espontáneos con banderas de España o los ultras neonazis (que apalearon a algún chaval), las detenciones arbitrarias, el comunicado de la JCF y las propias falleras diciendo que habían recibido insultos.

¿A las falleras mayores y su Corte no les afectan los recortes en educación y sanidad?
¿Por qué "comen churros" mientras nosotros comemos porras?


Intentaron atribuir el movimiento al partido Compromís (mediante una sucia jugada mediática), pero la ciudadanía lo desmentimos y volvimos a repetir el #nonosrepresentan.
La prensa también hizo de las suyas, y la #intifalla fue tachada de atentado contra la paz simbólica de la Fiesta Fallera. Al cabo de unos días ya éramos 300. El poder no podía delimitar nuestro espacio de crítica, y aunque Canal9 y TVfallas intentaran ocultarlo, cada mascletà tenía la nota de color y sonido de la #intifalla.


El día 17 se convocó la #macrointifalla para la visita de Rajoy. La tensión y el número de tweets se disparaban. El día de antes se comunicó que Rajoy no vendría. Esto era una pequeña victoria, en caso de venir la prensa no hubiese podido ocultar la #intifalla. Nosotras fuimos igual. Esta vez, unas 500 personas, con la PAH, los de Canal9 y demás colectivos, lucimos tarjeta roja avisando que #nonosvamos y que seguiremos tomando las calles y usando cualquier herramienta para plantarle cara a la ESTAFA.


Y la fiesta fue vivida por todas, apareció la propuesta #critifalles del colectivo @melderomerAV que recopilaba tweets con imágenes de ninots críticos, la Falla Virtual 3D La Caga Rita, y Les Falles Populars y Combatives #FPC12 que cumplieron su programación.


Nosotros nos planteamos hacer una falla como las de toda la vida. 100% limpia y con materiales reciclados, como las que hacíamos de niños en el piso de nuestros padres (por que éramos churros, -emigrantes-, y no nos integrábamos muy bien en el casal). Luego las quemábamos en la terraza del edificio.
Fuera de cualquier control, cercana a lo que sería una falla infantil originaria, con total autonomía y sin autocensura en los mensajes, sin tener que camuflar nada.
Ya que iba a llover, la quemamos tranquilamente a las 9 de la noche, sin respetar los protocolos oficiales. Un placer poder quemar a la JCF entre otros ninots.
La noche de la cremà twitter ardía con el hashtag #combustibleperafalles

Desde el principio, algunos twitteros intifalleros recomendaron lecturas, artículos y referencias históricas. @perefuset y @MAGascon, entre otros, nos ayudaron a ver numerosos ejemplos de buenas prácticas en la actualidad, como la falla Arrancapins, la falla Castielfabib (100% limpia y reciclable), o las plantás al tombé.
Durante estas Fallas hemos leído el libro "Focs de Falla" Artículos para un combate festivo, de donde salen muchas de las ideas de este texto. El libro cuenta la historia de las Fallas como un largo proceso por el cual una práctica cultural popular de carácter contestatario y subersivo ha sido progresivamente reconvertida en una expresión festiva, no conflictiva, y dentro de la esfera del poder.
También se iban archivando posts y artículos con los hashtags #intifallaNEWS e #intifallaDOC. Entre ellos "Combustible para fallas", del que copiamos esta conclusión:

"Yo apuesto por una Valencia en la que los practicantes del humor crítico dejemos de ser combustible para fallas y nos convirtamos en proveedores de ese combustible, en pirómanos de tantas cosas que necesitamos limpiar. Oficio no nos falta. Temas, mucho menos. Y nuestra ciudad y nuestra gente merecen algo mejor que lo que desde la “Valencia oficial” les llega tan blanqueado. El día que las Fallas vuelvan a ser la mosca cojonera del poder, como lo fueron en otro tiempo, me quedaré con mucho gusto a vivirlas en mi ciudad. Y con mis paisanos"